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Transcripción
Seis kilómetros de arena, de cincuenta metros de ancho, con mar abierto a un lado y la badia dels Alfacs al otro. Vas conduciendo y el agua está a la altura de las ruedas por los dos costados.
El Trabucador es el istmo que une el Delta con la Punta de la Banya. No es una playa: es la carretera que sostiene las salinas del final. Y es el sitio donde mejor se entiende lo que le está pasando al Delta.
En enero de 2020 el temporal Gloria lo partió. El mar entró por encima y dejó la Punta de la Banya convertida en isla durante meses. Las salinas, que un año normal recogen unas cien mil toneladas de sal, aquel año se quedaron en treinta y nueve mil. La barra llegó a tener doscientos metros de anchura. Hoy mide entre cincuenta y ochenta.
Esto no es mala suerte. Los embalses de la cuenca del Ebro retienen prácticamente todo el sedimento que antes bajaba hasta aquí. Sin ese aporte el Delta ha dejado de crecer y la erosión manda: en la desembocadura la costa retrocede más de diez metros al año. El Trabucador es la parte fina y por eso es la primera en romperse.
Para llegar sales de la Ràpita por la carretera de la playa y sigues hasta que el asfalto se convierte en arena compactada. Antes de entrar, mira el parte de viento y el estado de la barra: cuando hay levante fuerte la cierran, y con razón.
Es el spot de kitesurf más conocido de la zona porque tienes agua plana en la badia y olas en la cara de fuera, a treinta metros. Lleva agua y no dejes basura: no hay nada, y lo que dejes se lo lleva el mar.
Hazlo tú
Bahía interior, ideal para deportes acuáticos sin oleaje. Carretera abierta salvo temporal de levante.
