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Punta de la Banya · La Ràpita
Lo Peix Audio
NaturalezaEpisodio 102:30

Las salinas de la Trinitat

25.000 toneladas de sal al año, flor de sal artesanal y la regresión del Trabucador.

Punta de la Banya · La Ràpita

📷 susnpics · Pixabay

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Transcripción

Al final del Trabucador, en la Punta de la Banya, hay una explotación de sal en funcionamiento. No es un museo. Es la única salina marina de Cataluña y una de las principales de España.

La empresa que la explota, Infosa, tiene la concesión desde 1946. Un año normal recogen alrededor de cien mil toneladas de sal marina de uso alimentario. El proceso es el de siempre: se deja entrar el agua de mar en balsas poco profundas, el sol y el viento hacen el resto, y la sal se recoge en verano.

Lo que hace especial este sitio es lo que crece en esa agua. En las balsas más saladas vive un crustáceo minúsculo, la Artemia salina, que es exactamente lo que comen los flamencos y lo que les da el color rosa. Por eso la única colonia de flamenco común de Cataluña cría aquí, dentro de las salinas, y no en cualquier otra laguna del Delta.

Es también el punto donde la regresión del Delta se mide en dinero. Las salinas han perdido cerca de un diez por ciento de su extensión, unas ciento veinte hectáreas, por el retroceso de la costa. Y cuando el temporal Gloria rompió el Trabucador en 2020, la cosecha de aquel año bajó a treinta y nueve mil toneladas.

El acceso a la Punta de la Banya está restringido buena parte del año por la cría de las aves. No hace falta entrar: desde el Trabucador se ven las balsas, y los flamencos se mueven a diario entre lagunas.

Prismáticos y respeto por los cierres.

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Acceso solo entre 15 julio y 15 septiembre, sin vehículo. El resto del año, vista desde la Tancada.

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