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Transcripción
Para entender el Delta hay que salir de él y mirarlo desde arriba. Eso es el Montsià.
Es una sierra caliza que arranca casi desde el mar, justo detrás de la Ràpita. Su cima, la Torreta, está a setecientos sesenta y cuatro metros. Pero el sitio al que sube todo el mundo es la Foradada, unos setecientos metros, y no por la altura: es una roca agujereada, una ventana natural de piedra por la que se ve el Delta entero.
Desde ahí arriba el Delta deja de ser un paisaje y pasa a ser un mapa. Se ven los dos brazos de arena, la badia dels Alfacs cerrada por la Punta de la Banya, el Trabucador como una línea fina, los arrozales en cuadrícula y, al fondo, la desembocadura. Es la mejor manera de entender por qué esto es un delta y no una costa cualquiera.
La ruta habitual sale del aparcamiento del Cocó de Jordi. Son unos cinco kilómetros con cuatrocientos metros de desnivel, y se va en unas tres o cuatro horas ida y vuelta según el ritmo. No es técnica, pero es piedra suelta y sol: calzado cerrado y agua, porque en la sierra no hay ninguna fuente fiable.
Se llega desde la N-340 en dirección a la Ràpita; el desvío está señalizado hacia el camino de Mata-redona y el bosc del Burgar.
Id temprano o a última hora. A mediodía en verano no hay sombra y la vista se pierde con la calima. Con el aire limpio del mestral se ve hasta el Port dels Alfacs completo.
Hazlo tú
Ruta a la Foradada desde el campo de fútbol de la Ràpita. 2-3 horas, dificultad media.
