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Transcripción
El llagostí de la Ràpita no es un langostino cualquiera, y la diferencia no es marketing: es la badia dels Alfacs.
Es una bahía grande y poco profunda, protegida por la Punta de la Banya, con agua templada y mucho alimento. Ahí el llagostí crece con una carne más dulce y una cabeza que es donde está de verdad el sabor. Quien lo come por primera vez suele chupar la cabeza sin que nadie se lo diga.
Se pesca de noche. La flota sale de madrugada y vuelve a media mañana. Lo que entra en la lonja de la Ràpita se subasta a la baja, a la manera de aquí: el precio empieza alto y va cayendo hasta que alguien aprieta el botón. Lo que se vende por la mañana está en la mesa a mediodía.
Por eso la única pregunta que importa en un restaurante es de dónde es. Preguntad si el llagostí es de la badia o de fuera. No es una pregunta impertinente, es la que hace cualquiera del pueblo, y cambia lo que os traen.
La forma canónica de comerlo es a la plancha, con sal, y punto. Cualquier salsa encima es tapar. Si lo veis en un arroz, que sea al final y poco hecho.
El Col·lectiu de Cuina de la Ràpita organiza jornadas gastronómicas dedicadas al llagostí, con menús a precio cerrado en varios restaurantes del pueblo. Consultad las fechas del año en curso en la web de turisme de la Ràpita, porque cambian.
Estamos a cinco minutos del puerto. Si queréis verlo llegar, id al muelle a media mañana.
Hazlo tú
Las Jornadas del Llagostí en noviembre, en los 8 restaurantes del Col·lectiu de Cuina.
