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Los mejores miradores del Delta del Ebro: dónde, cómo llegar y a qué hora

Lugares mencionados
Lugares mencionados
Olvidaos de buscar cumbres: el Delta es tan plano que el punto natural más alto desde el que verlo entero ni siquiera está dentro del Delta, sino detrás, en la sierra del Montsià. Aquí un "mirador" es una pasarela de madera, una torre de observación de dos pisos o un recodo del camino donde de pronto se abren kilómetros de arrozal y agua.
Qué es un mirador cuando el suelo no tiene relieve
El Delta es liso. Liso de verdad: la cota máxima de toda la llanura ronda los pocos metros sobre el mar. Eso quiere decir que la palabra "mirador" funciona distinto que en la montaña. No vais a subir nada. Lo que cambia el sitio no es la altura, es la hora.
Una torre cualquiera a las ocho de la tarde de octubre, con el sol rasante sobre el arroz dorado, deja en ridículo al mejor punto del Delta a mediodía. Por eso en cada parada os marco la franja de luz buena. Si queréis exprimir la cámara, lo ampliamos en la guía de fotografía del Delta del Ebro y en la de atardeceres del Delta.
Mirador de la Guardiola, sobre l'Encanyissada
Si solo da tiempo a uno, este. La torre de la Guardiola está al borde de l'Encanyissada, la laguna más grande del Delta, en el margen derecho del río, cerca de Poble Nou del Delta. Es una torre de madera con pasarela, abierta y gratuita, con toda la lámina de agua delante.
Es el sitio de los flamencos. Aquí los tenéis casi cualquier día del año, a veces por centenares, aunque suelen estar lejos: traeos prismáticos o un zoom largo. Os cuento dónde y cuándo buscarlos en la guía completa de flamencos, y dónde mirar otras aves en la de avistamiento del Delta, junto a la propia laguna de l'Encanyissada.
Cómo llegar: desde Amposta o La Ràpita, dirección Poble Nou del Delta. Está señalizado y hay sitio para el coche al pie de la torre. Mejor hora: primera de la mañana. La luz entra de costado sobre el agua y las aves están más tranquilas que a mediodía.
El Garxal y la boca del río, en Riumar
El Garxal es la laguna joven, formada en la misma desembocadura, junto a Riumar, en el margen izquierdo. Tiene un sendero de pasarelas y un observatorio, y muere donde el Ebro entrega su agua al mar. Es el rincón más de fin de mundo de todo el Delta: dunas, pinada, agua dulce y salada mezclándose y el faro del Fangar recortado al fondo.
Desde aquí entendéis qué es la desembocadura del Ebro y por qué enfrente queda la Illa de Buda, la isla más grande de Cataluña. Es zona de humedales protegidos, así que no os salgáis de las pasarelas.
Cómo llegar: a Riumar por Deltebre, y luego a pie desde el final del paseo. El sendero del Garxal arranca junto a la playa. Mejor hora: atardecer. El sol cae sobre el agua y las cañas y el cielo se enciende. Llevad repelente: al caer la tarde aparecen los mosquitos.
La torre de la Tancada y las salinas de la Trinitat
La Tancada queda en el margen derecho, entre l'Encanyissada y el mar, pegada a las antiguas salines de la Trinitat. Su observatorio elevado domina la laguna y, con suerte, pilláis un grupo grande de flamencos más cerca que en la Guardiola. Es de los puntos por los que pasa menos gente. Se agradece.
Está justo al principio del Trabucador, esa lengua de arena finísima que une tierra firme con la península de la Banya. Recorrerlo con mar a los dos lados es de las imágenes que más se quedan grabadas, y es terreno favorito de quien hace rutas en bici por aquí.
Cómo llegar: desde La Ràpita o Amposta, dirección playa del Trabucador / Eucaliptus. La torre de la Tancada está señalizada en ese tramo. Mejor hora: tarde-noche, por los flamencos y el rosa de las salinas. Con mestral fuerte, dejadlo: la arena vuela y no se está.
Altura de verdad: el Montsià y el arrozal espejo
¿Queréis altura real? El único balcón natural sobre el Delta es la sierra del Montsià, justo detrás de La Ràpita. Subiendo sus senderos tenéis la llanura entera a vista de pájaro, con la badia dels Alfacs abajo. La mejor panorámica de todas, eso sí, hay que sudarla. La cubrimos en las rutas de senderismo de la zona.
Dentro del Delta no menospreciéis los miradores improvisados. Cualquier camino entre arrozales en abril, mayo o junio, cuando el agua de la inundación hace de espejo, o en septiembre y octubre, cuando el grano está dorado. En primavera el arrozal-espejo refleja el cielo entero y no hace falta torre ninguna. Parad el coche, bajad la ventanilla y mirad. Ese es el mirador.
Mejor hora general: la hora dorada, nada más amanecer y la última del día. A mediodía la luz es plana y en verano el calor aprieta. Planificad con la guía de mejor época para visitar el Delta.
Cómo encadenarlos sin perder el día
El error clásico es querer ver el margen izquierdo (Garxal, Riumar) y el derecho (l'Encanyissada, Tancada) la misma jornada. Se puede, pero cruzar el río se hace por Amposta o por el transbordador de Deltebre, y eso come tiempo. Mejor reparto: un amanecer para la Guardiola y la Tancada, y otra tarde aparte para el Garxal. Si solo tenéis un día, mirad la propuesta del Delta en una jornada.
Desde La Ràpita lo tenéis a mano: el margen derecho queda a un paso y para el norte basta con salir temprano. Tener la base aquí —volver a ducharos, dejar el trípode, comer un buen arroz y salir otra vez a la hora buena— es lo que separa ver el Delta de pasada de entenderlo. En Lo Peix os quedáis en el centro de la Ràpita, con la badia dels Alfacs y las lagunas del sur prácticamente en la puerta.